¿Qué pasa cuando un niño es muy nervioso?

Ansiedad social

Ningún padre quiere ver a su hijo molesto, pero a veces es difícil saber cómo reaccionar cuando su hijo está nervioso o tiene miedo. ¿Le abrazas? ¿Dejas que se desahogue? Hay muchos consejos contradictorios. La próxima vez que tengas que reaccionar ante un niño nervioso o temeroso, pon en práctica estos consejos de probada eficacia.

Si le dices a tu hijo exactamente lo que tiene que hacer o incluso lo que tiene que decir en situaciones estresantes y desafiantes, no es capaz de resolver los problemas por sí mismo ni de aprender formas de afrontarlos por sí mismo. Esto no significa que nunca vayan a necesitar ayuda, pero debes dejar que intenten resolver el problema primero antes de ofrecerles una ayuda.

La actividad física puede ser calmante en momentos de mucho estrés. Correr, dar volteretas o jugar a un juego que implique movimientos de motricidad gruesa puede ayudar a distraerlos de su preocupación o miedo. Conoce 4 formas en las que los niños se benefician del ejercicio que no tienen nada que ver con la forma física.

Cuando los niños evitan constantemente las situaciones que les producen miedo o incomodidad, sus temores nunca desaparecen. Intenta facilitarles las actividades que les ponen nerviosos. No hay que exigirles demasiado de una vez, porque pueden tardar en vencer un miedo. Por ejemplo, si a tu hijo le cuesta jugar con otros niños en el colegio, organiza un encuentro en casa para que pueda centrarse en sentirse cómodo con un solo niño antes de estar rodeado de todos sus compañeros en el patio. Si le ayudas a adaptarse poco a poco, podrás aliviar su miedo y prepararle para que se desenvuelva solo cuando sea mayor.

Lee más  ¿Cuánto tiempo debe dormir un bebé de 2 meses?

Ansiedad escolar

Ningún padre quiere ver a su hijo molesto, pero a veces es difícil saber cómo reaccionar cuando su hijo está nervioso o tiene miedo. ¿Le abrazas? ¿Dejas que se desahogue? Hay muchos consejos contradictorios. La próxima vez que tengas que reaccionar ante un niño nervioso o temeroso, pon en práctica estos consejos de probada eficacia.

Si le dices a tu hijo exactamente lo que tiene que hacer o incluso lo que tiene que decir en situaciones estresantes y desafiantes, no es capaz de resolver los problemas por sí mismo ni de aprender formas de afrontarlos por sí mismo. Esto no significa que nunca vayan a necesitar ayuda, pero debes dejar que intenten resolver el problema primero antes de ofrecerles una ayuda.

La actividad física puede ser calmante en momentos de mucho estrés. Correr, dar volteretas o jugar a un juego que implique movimientos de motricidad gruesa puede ayudar a distraerlos de su preocupación o miedo. Conoce 4 formas en las que los niños se benefician del ejercicio que no tienen nada que ver con la forma física.

Cuando los niños evitan constantemente las situaciones que les producen miedo o incomodidad, sus temores nunca desaparecen. Intenta facilitarles las actividades que les ponen nerviosos. No hay que exigirles demasiado de una vez, porque pueden tardar en vencer un miedo. Por ejemplo, si a tu hijo le cuesta jugar con otros niños en el colegio, organiza un encuentro en casa para que pueda centrarse en sentirse cómodo con un solo niño antes de estar rodeado de todos sus compañeros en el patio. Si le ayudas a adaptarse poco a poco, podrás aliviar su miedo y prepararle para que se desenvuelva solo cuando sea mayor.

Lee más  ¿Qué tablet elegir para mi hijo?

Trastorno de ansiedad

La ansiedad es una parte normal del desarrollo conductual y emocional de su hijo. Los niños pequeños suelen inquietarse cuando se separan de sus padres o cuando se les presentan extraños. El miedo a la oscuridad, al baño, a los animales y a los ruidos fuertes (como los fuegos artificiales o las tormentas eléctricas) son habituales, e incluso son señales de que el desarrollo de su hijo va por buen camino. Entre los 1 y los 3 años, tu hijo puede pasar por varios periodos de ansiedad mientras responde a los cambios en su entorno o en su rutina.

A medida que su hijo aprende más sobre el mundo, aprende que las cosas pueden ir mal. Las abejas pueden picarle, sus compañeros de juego pueden quitarle los juguetes y los padres a veces se van durante horas. Además, a medida que se vuelve más sensible a lo que ocurre a su alrededor, puede reaccionar a tensiones de las que ni siquiera crees que sea consciente. Puede tener una pesadilla tras escuchar una pelea entre usted y su pareja, negarse a ir a la guardería si usted está enferma o enfadarse si hay un profesor sustituto en la escuela infantil. Incluso puede tener síntomas físicos, quejándose de que está mareado o le duele el estómago. Esa angustia es normal, y con el tiempo dejará de reaccionar con tanta fuerza.

Causas del trastorno de ansiedad generalizada

Las fuentes de miedo pueden cambiar a medida que el niño madura. Por ejemplo, el miedo a la oscuridad o a los monstruos bajo la cama puede dar paso al miedo a los robos o a la violencia. Las tácticas que no funcionan incluyen burlarse del niño por tener miedo o forzarle a enfrentarse a situaciones aterradoras.

Ayude a su hijo a enfrentarse al miedo tomándose en serio sus sentimientos, animándole a hablar de sus ansiedades, contándole los hechos y dándole la oportunidad de enfrentarse a sus miedos a su propio ritmo y con su apoyo. El niño miedoso Algunos niños son más miedosos que otros. Los factores que contribuyen a ello pueden ser: Miedos comunes de los bebés Una vez que el bebé ha alcanzado los seis o siete meses de edad, ha formado fuertes vínculos con sus padres o cuidadores. Separarse de sus “personas especiales”, aunque sea por poco tiempo, puede causarles mucha ansiedad y mucho llanto. Asimismo, muchos bebés prefieren la compañía exclusiva de sus personas especiales hasta el punto de desarrollar un miedo a los extraños durante un tiempo. Los bebés superan esta fase con el tiempo.